
En las vísperas de la trascendental semifinal del Mundial contra Inglaterra, César Trejo, veterano de guerra y referente nacional, dialogó con el periodista Javier Bucci de Radio UNER Paraná.
Analizó el cruce deportivo, recordó el legado de Maradona y lanzó una fuerte crítica a la entrega geopolítica actual.
La expectativa es total. El cruce entre Argentina e Inglaterra en las instancias finales de la Copa del Mundo paraliza al país. Sin embargo, cuando la pelota ruede en el verde césped norteamericano, para los argentinos no será un partido más. Así lo dictamina la historia y así lo reafirmó César Trejo, Veterano de la Guerra de Malvinas, en una profunda entrevista brindada a la radio de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER).
Frente a los intentos de ciertos sectores mediáticos de “desapasionar” el encuentro bajo el argumento de una fría racionalidad deportiva, Trejo fue tajante: para el pueblo argentino es imposible separar el fútbol de la conciencia histórica.
“Si le preguntáramos a los argentinos qué prefieren, si ganar la Copa del Mundo o ganarle a Inglaterra, la inmensa mayoría elegiría ganarle a Inglaterra”, arriesgó el veterano, graficando el arraigo indestructible de la causa Malvinas en el ADN popular.
Hijos del pueblo y el factor Maradona
Para el entrevistado, la clave de la identificación no radica en una devoción ciega a estrellas millonarias, sino en el origen.
Trejo definió a los futbolistas de la Selección como “hijos del pueblo”, surgidos de los clubes de barrio, compartiendo la misma raíz social y la misma identidad que aquellos jóvenes soldados que combatieron en las islas en 1982.
En ese puente invisible entre el deporte y la trinchera, la figura de Diego Armando Maradona emergió de forma inevitable.
Trejo recordó un reciente y emotivo homenaje al “Diez” organizado en conjunto por la Universidad Nacional de Lanús, el Club Lanús, la Selección Nacional Senior y los propios centros de veteranos.
“Con su genio y su magia, Maradona nos devolvió a los veteranos y al pueblo la conciencia de que no es imposible ganarle al enemigo, incluso en un evento deportivo”, rememoró con emoción, ligando el mito de 1986 con el presente.
Del triunfo deportivo a la soberanía real
El núcleo del mensaje de Trejo no se quedó en la mera épica futbolera.
El veterano propuso utilizar el fútbol como un catalizador, un “contagio” de valores para la reconstrucción del país.
El objetivo, según explicó, no es usar el deporte como un anestésico colonial, sino lograr que la astucia, el coraje, el trabajo en equipo y la resiliencia que se ven en la cancha se trasladen a la economía, la ciencia, la cultura y la política.
En este punto, Trejo no ahorró críticas hacia la actual dirigencia política, a la que acusó de una “racionalidad” entreguista que perpetúa el colonialismo. Lamentó que se acepte sumisamente que Argentina sea un simple proveedor de materias primas baratas, destruyendo la industria propia y generando hambre, desempleo e injusticia social.
Educar para recuperar
Hacia el cierre de la entrevista, se subrayó la urgencia de recuperar la visión bicontinental en las escuelas y en el debate público. Recordaron que casi un 30% del territorio nacional —incluyendo el mar austral y la proyección a la Antártida— permanece bajo usurpación británica.
Con la mira puesta en la semifinal, Trejo cerró con un deseo compartido por millones: vencer a “los piratas” de cualquier manera —incluso rememorando la picardía de “la mano de Dios”— para que el legítimo orgullo deportivo se transforme, tarde o temprano, en una irrenunciable conciencia soberana para las futuras generaciones.






