EL AVIADOR Y EL PRINCIPITO !!

En Lyon, Francia, el 29 de junio de 1900, nació un hombre sensible y aventurero que, en alas de su avión o de su imaginación, recorrería el mundo, legando a la humanidad palabras y pensamientos que cambiarían para siempre la forma de interpretar y amar la literatura.

Antoine de Saint Exupéry perdió a su padre cuando tenía cuatro años. Prontamente le manifestó a su madre el interés por la mecánica y la aviación.
Cursó sus estudios en colegios católicos, se inscribió en la Escuela de Bellas Artes y aprendió el oficio de piloto durante el servicio militar.

En 1926 publicó “El aviador” y en 1928 “Correo del sur”, mereciendo el reconocimiento de los primeros lectores que pudieron asomarse a su impronta creadora.

El 12 de octubre de 1929 arribó a Buenos Aires en su carácter de director de la Aeropostal Argentina.
Se instaló en un departamento ubicado en el sexto piso de la Galería Guemes, en calle Florida, y comenzó a viajar a la Patagonia, llevando cartas y encomiendas, e inaugurando una etapa de comunicación aérea que significó un avance sustancial para las provincias del sur.

Cuando inspeccionaba el nuevo recorrido a Corrientes y Paraguay, ocurrió el aterrizaje de emergencia por el cual se contactó con la familia Fuchs Valon, en Concordia, y reiteró sus visitas al Castillo San Carlos y al Hotel Colón donde se alojaba habitualmente.

Fue en Buenos Aires, el 6 de septiembre de 1930, donde el peregrino de los cielos conoció a la salvadoreña Consuelo Suncín, con quien habría de compartir sueños y realizaciones, ilusiones y desventuras; la tristeza y el amor.

El 1 de febrero de 1931 se alejó de nuestro país para no regresar.
Pocos meses después dio a conocer “Vuelo nocturno”.

Convertido ya en un escritor respetado y valorado en el mundo escribió “Tierra de hombres” (1939), en cuyo capítulo Oasis se refiere al grato e inolvidable encuentro con las princesitas argentinas: “Había aterrizado en un campo y no sabía que iba a vivir un cuento de hadas…Fue cerca de Concordia, en la Argentina”.

En 1942 editó “Piloto de guerra” y, finalmente, en 1943 vio la luz “El Principito”, publicado originalmente en los Estados Unidos.
En Francia, se concretó la edición en 1946, es decir, a dos años de la física desaparición del autor.

Con 43 años, Antoine de Saint Exupéry se integró a las Fuerzas Francesas Libres que combatían en la Segunda Guerra Mundial.
Desapareció en el Mar Mediterráneo, cerca de Marsella, el 31 de julio de 1944, cuando observaba el movimiento de tropas alemanas.

En 1998, un pescador de salmón, llamado Jean Claude Antoine Blanco, descubrió una pulsera de plata que tenía grabado el nombre del escritor y de su esposa.
Dos años más tarde, el buzo Luc Vanrell, en el transcurso de una expedición submarina, encontró los restos del avión que, desde 2004, se exponen en el Museo del Aire y del Espacio de París.

El poeta Juan Meneguín confiesa en Historia de la aviación: “He visto al viejo navegante, chalina blanca y antiparras, y fuselaje de pino y tela por los mares del sur…Por colinas entrerrianas un mediodía de abril, como un sueño combado al vuelo rasante sobre el lino, girar e inclinar las alas sobre las vizcacheras”.

ROBERTO ROMANI

(Fragmento del libro “San Carlos, un castillo de leyenda”, publicado por la Editorial de Entre Ríos).

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